Alimentarse no es solo comer cualquier cosa y de cualquier manera, al igual que mantenerse activo no es solo ir una hora al gimnasio. ¿Sabes diferenciar un estado de hambre o ansiedad?. Vamos a responder a esto y a dar algunos consejos que te harán marcar la diferencia en tu salud y bienestar físico.

1º Si consumes más proteína que carbohidratos vas a  consumir  menos calorías al día, aunque ambos macronutrientes poseen la misma cantidad de calorías por gramo (4kcal/gr)  la proteína llena y sacia más, controla tu apetito por más tiempo, controla glucosa en sangre ya que no produce picos de insulina, vas a picar menos durante el día dado a que  tu apetito se mantiene bajo control por este motivo. Atención, no me refiero con esto a que  elimines los carbohidratos de tu dieta, sino que la proteína sea el macronutriente mayoritario y principal, incluyéndola  en cada comida.

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2º Es importante controlar las porciones y proporciones, que algo sea bueno no implica que puedes comerlo sin medida sobre todo cuando se trata de carbohidratos, como indicamos antes (incluye frutas), grasas, y si, la proteína, ya que todas las calorías ingeridas suman, ya sea provenientes de un macronutriente u otro.
Lo único que no tienes que andar contando tanto son los vegetales fibrosos sin almidón.

3º Mastica  bien los alimentos, quienes mastican por más tiempo incrementan las hormonas que promueven la saciedad y por ende terminas comiendo menos al día sin darte cuenta. Recuerda que trascurridos  20 minutos de una comida es cuando tú te das cuenta que estas satisfecho, come despacio.

4º Come lo más natural posible, 85-90% natural. El efecto térmico (calorías que quemas en la digestión) es mayor en alimentos enteros (grano entero, filete de carne,…)  sin procesar que en alimentos procesados (harinas, carne picada,…). Cuando comemos macronutrientes procesados, además de contener un valor nutricional inferior al inicial (no procesado), estamos consumiéndolos en un estado pre-digerido, con lo cual el organismo realiza menos trabajo en digerir los alimentos y con lo cual se queman menos calorías en este proceso

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5º Evita el sedentarismo, ir una hora al gimnasio pero pasar el resto del día sentado o  en un sofá no te ayuda. Tu cuerpo está diseñado para estar en constante movimiento. Estamos genéticamente programados para movernos. Nuestros músculos y metabolismo necesitan ese constante movimiento. Asi que, despégate de la silla de vez en cuando, oblígate a caminar por la oficina, hablar por teléfono  de pie, sube las escaleras y olvida el ascensor, utiliza la bicicleta para desplazarte en la medida de lo posible, camina , haz unos multisaltos, burpees, sentadillas, abdominales  mientras que la serie o película  de televisión esta en anuncios, sal a caminar o pasear por ahí (sobre todo cuando la ansiedad ataca y tu quieres atacar el frigorífico).. Aunque no lo creas esa actividad extra al día que no es “ejercicio”, marcaran una  gran diferencia.

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6º Escucha a tu cuerpo, conéctate con él y se sincero contigo mismo, cuando sientas ganas de comer hazte esta pregunta: ¿realmente es hambre o sencillamente ansiedad o gula? Ponte a prueba:

  • Imagina pechuga de pollo a la plancha y brócoli cocido o salteado, si te lo quieres comer, ES HAMBRE,
  • Si por el contrario  arrugas la cara y sólo piensas en pasteles, chocolate, donut, hamburguesas, pizza,  ES ANSIEDAD.

Piensa que tú, nadie más que tu y solamente tú tienes el control y tú decides que hacer, no te subestimes.

¡¡EL RESPONSABLE DE TU RESULTADO ERES TÚ!!

tu

 

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